LA IGLESIA DE SAN NICOLÁS 1915 DESDE MIRANDA*. 7 DE NERO DE 1915.- Ante la suposición que sea cierta la venta de la casa rectoral de la parroquia de San Nicolás, y respetando los proyectos que pudiera tener nuestro dignísimo y celoso párroco sobre la necesidad que dicha parroquia tiene de la construcción de una nueva iglesia, que reúna las condiciones propias que va adquiriendo en tan pocos años el barrio de Allende, a por el número de sus feligreses, como de su movimiento ferroviario, vías de comunicación, industria, servicio de higiene y otros elementos tan necesarios para el florecimiento vida de los pueblos, voy a exponer en estas líneas la idea que hace tempo bulle en mi imaginación, inspirada siempre en el buen deseo de que nuestra querida ciudad se eleve a la jerarquía que le corresponde, tanto por su situación topográfica como por su historia. Ante la hipótesis de que nuestra parroquia o responda como hemos indicado, y considerando su pequeñez y el estar situada en uno de los extremos de la ciudad, se impone necesariamente e estudio de otra nueva iglesia que llene estas necesidades. Claro está que, tratándose de una obra gigantesca, el principal problema es el dinero. ¿Pero hemos de abandonar un proyecto que urge su pronta realización? Sabemos por experiencia que las grandes empresas han tenido siempre estos mismos inconvenientes, y, sin embargo, con la buena voluntad de sus iniciadores que luchar con el heroísmo del que defiende causas justas, llegaron a poder exclamar: Finix coronat opus. No desmaya nuestro querido párroco que tantas pruebas viene dando en cumplimiento de altos intereses que le conlleva su pesad cargo, bien pudiéramos profetizar que con una subvención del gobierno, con el apoyo del Obispado, que no se opondría a una idea tan necesaria, y las limosnas de una suscripción pública, pudieran realizarse nuestros deseos, contando, como siempre, con que Dos escucharía nuestras súplicas. Nada digo respecto a la conveniencia para estos fines de lamenta de los terrenos de la aparroquia de San Nicolás, tratándose de un sitio propio para edificaciones, pero, como buen mirandés, no dará mi voto, toda vez que se trata de uno de los pocos monumentos artísticos que tenemos, con su arco de estilo gótico, sus cabezas en la calle Carretas.- Un mirandés. * Crónica, “La Rioja”, nº 191/8193 077/099, enero de 1915.